Cable pelado
Comprobar de un vistazo los colores de los conductores de una línea antes de conectar.
Publicado el 21 de agosto de 2026
Foto : Biblioteca de imágenes de Sparx Elec En resumen
Cuando un cliente me pregunta qué sección de cable necesita para un circuito nuevo, la respuesta rápida cabe en una tabla: 1,5 mm² para el alumbrado, con protección de 10 A; 2,5 mm² para los enchufes de uso general, con 16 A; 4 mm² para la lavadora, el lavavajillas y el termo, con 20-25 A; 6 mm² para el horno y la placa de cocina, con 25-32 A; y 10 mm² para las líneas de 40 A. Esta correspondencia entre uso, sección y protección es la que utilizo para orientar un presupuesto antes de abrir el proyecto. La sección definitiva se elige después con el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) y su instrucción ITC-BT-19, que fija la intensidad admisible de cada conductor según cómo esté instalado.
En cualquier instalación, la sección del conductor de cobre se expresa en mm², viene marcada en la cubierta del cable y debe coordinarse obligatoriamente con el calibre del magnetotérmico aguas arriba. Conforme a la instrucción ITC-BT-19 del REBT, dimensionar correctamente evita el sobrecalentamiento por efecto Joule y garantiza que la caída de tensión no supere el 3 % en iluminación ni el 5 % en fuerza.
En este artículo explico el método completo de dimensionado que aplico en cada reforma: la lectura del valor en la funda, la tabla rápida por uso, los dos criterios del REBT (intensidad admisible y caída de tensión), la coordinación con el magnetotérmico y tres ejemplos resueltos paso a paso. Las secciones corrientes de una vivienda van de 1,5 mm² a 10 mm².
1,5 a 10 mm²
secciones corrientes de los circuitos de una vivienda
3 %
caída de tensión máxima en alumbrado (5 % en otros usos)
ITC-BT-19
instrucción del REBT que fija la intensidad admisible
46 A
intensidad admisible de un cable de 10 mm² en tubo empotrado
La sección de un cable eléctrico es la superficie del conductor metálico que transporta la corriente, y se mide en mm². No hay que confundirla con el diámetro exterior del cable: la funda de plástico puede ser gruesa mientras el conductor interior es fino. Por eso el valor se lee en el marcado de la funda, no se mide con un calibre sobre el aislamiento.
En un cable normalizado aparecen grabados en la funda la sección de cada conductor y la tensión asignada. Un hilo de alumbrado muestra por ejemplo H07V-K 1x1,5 mm², y una manguera de enchufes H05VV-F 3G2,5 mm²: la cifra que sigue a la G indica la sección de cada uno de los tres hilos. Este marcado es la primera verificación que hago antes de conectar cualquier línea.
La sección está directamente ligada a la corriente que el cable puede transportar: a mayor sección, menor resistencia eléctrica y más intensidad admisible. Un conductor de 2,5 mm² admite unos 20 A en las condiciones habituales de una vivienda, mientras que uno de 10 mm² admite 46 A. Es esta capacidad la que evita que el cable se caliente por encima de lo que soporta su aislamiento.
La serie comercial de secciones está normalizada: 1,5 - 2,5 - 4 - 6 - 10 - 16 - 25 - 35 - 50 mm², y así sucesivamente. Cuando el cálculo da un valor intermedio, se toma la sección normalizada inmediatamente superior: no existen cables de 3 mm² ni de 7 mm² en la serie corriente. El redondeo se hace siempre hacia arriba, nunca hacia abajo.
En una vivienda, las secciones que se encuentran de forma corriente son 1,5 / 2,5 / 4 / 6 y 10 mm²; las superiores, desde 16 mm², aparecen en las derivaciones individuales y en las líneas generales de alimentación. El cable de 10 mm² alimenta por ejemplo las cocinas eléctricas potentes y las placas de inducción de gran tamaño. Cuanto mayor es la potencia prevista, mayor es la sección necesaria.
Antes de manipular una línea, compruebo también los colores de los conductores, que siguen el código europeo: azul para el neutro, marrón (o negro o gris) para la fase y verde y amarillo para la tierra. Estos colores se distinguen en cuanto el cable está pelado y permiten identificar cada hilo sin ninguna medida. Es la primera lectura que hago en un cuadro o en una caja de derivación.
Attention
Cable pelado
Comprobar de un vistazo los colores de los conductores de una línea antes de conectar.
Esta identificación de los conductores no es un detalle: conectar la fase y el neutro invertidos en un circuito de alumbrado no provoca daños, pero equivocarse en un circuito con electrónica puede destruir un aparato. La tierra, por su parte, se conecta siempre y en primer lugar. El código de colores es obligatorio en las instalaciones nuevas, y su respeto se comprueba en el boletín de la instalación.
Para la mayoría de los circuitos de una vivienda existe una correspondencia habitual entre el uso, la sección y la protección. Esta tabla rápida sirve para orientarse antes de abrir el proyecto, pero no sustituye al cálculo reglamentario: es la misma lógica que aplican los instaladores para estimar un presupuesto.
| Uso del circuito | Sección habitual | Protección habitual |
|---|---|---|
| Uso del circuito Alumbrado | Sección habitual 1,5 mm² | Protección habitual 10 A |
| Uso del circuito Enchufes de uso general | Sección habitual 2,5 mm² | Protección habitual 16 A |
| Uso del circuito Lavadora, lavavajillas, termo | Sección habitual 4 mm² | Protección habitual 20-25 A |
| Uso del circuito Cocina y horno | Sección habitual 6 mm² | Protección habitual 25-32 A |
| Uso del circuito Línea potente o cocina grande | Sección habitual 10 mm² | Protección habitual 40 A |
Método rápido: correspondencia entre uso, sección y protección en una vivienda.
Esta correspondencia coincide con los circuitos tipo que define el REBT en la instrucción ITC-BT-25 para las viviendas: el circuito C1 de alumbrado se realiza en 1,5 mm², el C2 de tomas de uso general en 2,5 mm², el C4 de lavadora, lavavajillas y termo en 4 mm² y el C3 de cocina y horno en 6 mm². Para una instalación nueva, estas secciones son los mínimos reglamentarios, con independencia de lo que diga el cálculo.
El método rápido tiene un límite: no tiene en cuenta la longitud de la línea. Para una tirada corta de pocos metros funciona, pero si el cable recorre 30 o 50 metros, la caída de tensión puede imponer una sección superior. Por eso el REBT exige comprobar dos criterios y quedarse con la sección mayor de los dos.
El método rápido sirve también para detectar incoherencias en una instalación existente: si un circuito de enchufes está protegido por un automático de 20 A pero el cable visible es de 1,5 mm², hay un desajuste entre la protección y el conductor. La verificación de un cuadro antiguo empieza siempre por comparar cada calibre con la sección del cable que protege.
El punto de partida del cálculo es la intensidad de empleo, es decir, la corriente que circula por el circuito en condiciones normales de funcionamiento. Se obtiene a partir de la potencia de los aparatos conectados: en un circuito monofásico a 230 V, la intensidad es igual a la potencia dividida por la tensión, y por el factor de potencia cuando la carga no es puramente resistiva.
Para una carga resistiva, como un radiador o un termo, el factor de potencia vale 1 y el cálculo es directo: una estufa de 2 000 W consume unos 8,7 A (2 000 dividido entre 230). Para una carga con motor o con electrónica, como una lavadora o una bomba de calor, el factor de potencia está por debajo de 1 y la intensidad real es algo mayor que la división simple.
La potencia que se considera no es la suma de las potencias de todos los aparatos del circuito: en la práctica no funcionan todos a la vez. Las instrucciones ITC-BT-10 e ITC-BT-25 fijan la potencia prevista de las viviendas y los circuitos tipo que hay que instalar. Es esta potencia prevista la que se compara con la intensidad admisible del cable.
Con la intensidad de empleo calculada, se consulta la tabla de la ITC-BT-19 y se busca la menor sección cuya intensidad admisible sea igual o superior a la corriente del circuito. En la práctica, se toma un valor claramente superior para dejar margen frente a las sobrecargas momentáneas y a los picos de arranque de los motores.
El primer criterio del REBT es el criterio térmico: el conductor no debe calentarse por encima de la temperatura que soporta su aislamiento. La instrucción ITC-BT-19 publica las tablas de intensidad máxima admisible (Iz) de los conductores, establecidas para una temperatura ambiente de 40 °C y según el método de instalación.
La intensidad admisible no es un valor único por sección: depende de cómo disipa el calor el cable. En una vivienda, el caso más corriente es el método B1, conductores unipolares en tubo empotrado en obra o en montaje superficial. Con aislamiento de PVC y dos conductores cargados (circuito monofásico), un cable de 1,5 mm² admite 14,5 A, uno de 2,5 mm² admite 20 A, uno de 4 mm² admite 26 A, uno de 6 mm² admite 34 A y uno de 10 mm² admite 46 A.
| Sección (mm²) | Iz en tubo empotrado (B1) | Iz al aire (E) | Protección recomendada |
|---|---|---|---|
| Sección (mm²) 1,5 | Iz en tubo empotrado (B1) 14,5 A | Iz al aire (E) 19 A | Protección recomendada 10 A |
| Sección (mm²) 2,5 | Iz en tubo empotrado (B1) 20 A | Iz al aire (E) 26 A | Protección recomendada 16 A |
| Sección (mm²) 4 | Iz en tubo empotrado (B1) 26 A | Iz al aire (E) 34 A | Protección recomendada 20 A |
| Sección (mm²) 6 | Iz en tubo empotrado (B1) 34 A | Iz al aire (E) 44 A | Protección recomendada 25 A |
| Sección (mm²) 10 | Iz en tubo empotrado (B1) 46 A | Iz al aire (E) 60 A | Protección recomendada 40 A |
Intensidades admisibles (Iz) de conductores de cobre con aislamiento PVC, dos conductores cargados, según la ITC-BT-19 (métodos B1 y E).
La tabla parte de unas condiciones de referencia: 40 °C de temperatura ambiente y un solo circuito en la canalización. Si el ambiente es más caliente, o si varios circuitos comparten el mismo tubo, hay que aplicar los factores de corrección que publica la propia ITC-BT-19. La intensidad corregida (Iz’) es la que debe compararse con la corriente real del circuito.
El mismo cable instalado de otra forma admite más corriente: al aire, sobre una bandeja o fijado a la pared, el calor se disipa mejor. Un cable de 10 mm² con aislamiento de PVC admite 46 A en tubo empotrado y hasta 60 A en montaje al aire. Por eso el proyecto indica siempre el método de instalación, y por eso dos obras con la misma carga pueden necesitar secciones distintas.
Las tablas distinguen también los circuitos monofásicos (dos conductores cargados) de los trifásicos (tres conductores cargados): un cable de 4 mm² admite 26 A en monofásico y 25 A en trifásico para el mismo método B1. El número de conductores cargados forma parte de los datos de entrada del cálculo, igual que el tipo de aislamiento.
El segundo criterio del REBT es la caída de tensión: el cable no debe hacer perder demasiada tensión entre el cuadro y el punto de uso. La instrucción ITC-BT-19 limita esta caída al 3 % de la tensión nominal para los circuitos de alumbrado y al 5 % para los demás usos, es decir, enchufes, fuerza y motores. Para los circuitos interiores de las viviendas, la guía del REBT fija el límite en el 3 % para todos los circuitos.
La caída de tensión depende de la longitud de la línea, de la potencia transportada y de la sección del conductor: a mayor longitud, mayor caída. Una tirada de 50 metros con una carga de 2 kW necesita más sección que la misma carga a 5 metros del cuadro. Si la caída calculada supera el límite, se sube una sección y se vuelve a comprobar.
En monofásico, la corriente recorre el circuito de ida y de vuelta, y el cálculo de la sección mínima tiene en cuenta este recorrido doble: la sección es proporcional a la potencia y a la longitud, e inversamente proporcional a la caída admisible. Cuando el resultado cae entre dos secciones comerciales, se toma la superior. Es el mismo procedimiento que ilustra el ejemplo del termo lejano que desarrollo más adelante.
El resultado final es la mayor de las dos secciones obtenidas por el criterio térmico y por el de caída de tensión. En la práctica, para tiradas inferiores a 20 metros en una vivienda, el criterio térmico manda casi siempre. A partir de 30-40 metros, la caída de tensión puede imponer la sección superior, y es ahí donde el método rápido falla.
Elegir la sección no basta: el circuito debe estar protegido. El magnetotérmico protege el cable contra las sobrecargas y los cortocircuitos, y su calibre debe ser inferior o igual a la intensidad admisible del conductor. Si el cable admite 20 A y el automático es de 25 A, una sobrecarga sostenida de 22 A calentaría el cable sin que saltara la protección.
La regla de coordinación es la condición de la norma: la intensidad nominal del automático (In) debe ser menor o igual que la intensidad admisible corregida del conductor (Iz’). Con la tabla de la ITC-BT-19, un cable de 2,5 mm² en tubo empotrado admite 20 A y se protege normalmente con un automático de 16 A; un cable de 6 mm² admite 34 A y se protege con 25 A o 32 A.
En el cuadro, el calibre se lee en la cara del módulo: un marcaje C16 indica curva C y calibre 16 amperios. Antes de compararlo con la sección del cable protegido, compruebo que el calibre no supera la intensidad admisible del conductor. Un automático de 32 A sobre un cable de 2,5 mm² es una falta de coordinación que hay que corregir sin demora.
El marcaje se encuentra bajo el módulo, en la cara del aparato, y forma parte de la verificación del cuadro antes de cualquier ampliación. Se lee de un vistazo, sin retirar el capó.
Cuadro y calibres
El calibre se lee bajo el módulo, antes de compararlo con la sección del cable protegido.
Un cuadro bien dimensionado muestra una progresión lógica: automáticos de 10 A sobre circuitos de alumbrado en 1,5 mm², de 16 A sobre enchufes en 2,5 mm², de 20 A o 25 A sobre lavadora y cocina, de 32 A sobre la línea de 6 mm². Cuando esta lógica se rompe, hay que buscar el porqué antes de añadir un circuito nuevo. La lectura del cuadro completa el diagnóstico de cualquier instalación existente.
El material del conductor también interviene en la elección. En las instalaciones interiores, el cobre es el estándar: mejor conductividad, más fácil de trabajar y más resistencia mecánica. El aluminio se reserva a las líneas generales de alimentación y a las acometidas, donde su menor peso y su precio compensan su menor conductividad; en una vivienda es raro encontrarlo.
Para la misma sección, el aluminio admite menos corriente que el cobre: un conductor de aluminio de 10 mm² en tubo empotrado admite unos 35 A, frente a los 46 A del cobre. Cuando se trabaja con aluminio, la sección se elige con su propia columna de la tabla de la ITC-BT-19, nunca con la del cobre. La confusión entre las dos columnas es un error que se paga caro.
El aislamiento también cuenta. El PVC es el más habitual en las viviendas y admite 70 °C en servicio continuo; el XLPE o el EPR admiten 90 °C y, para la misma sección, entre un 15 y un 25 % más de corriente. Estos últimos se utilizan sobre todo en derivaciones individuales y en líneas generales, donde la carga y la longitud exigen el mejor rendimiento posible.
En las secciones grandes, la conexión no se hace retorciendo los hilos: los conductores de 10 mm² y superiores se rematan con terminales y se fijan con una pinza de crimpar. La sección también se localiza en la herramienta, grabada en la cabeza de la pinza, junto a la referencia del fabricante. Es un segundo lugar donde leer la sección, además de la funda del cable.
Cabeza de pinza K32
La sección también se localiza en la herramienta de crimpado, no solo en la funda del cable.
Los terminales y las punteras se eligen con la sección del conductor: un terminal de 10 mm² no se fuerza sobre un cable de 6 mm², ni al revés. La pinza de crimpar lleva grabadas las secciones que admite, de ahí la utilidad de leer el marcado de la herramienta. Un terminal mal crimpado crea una resistencia de contacto que se calienta con la carga, y es una de las causas de avería que encuentro en los cuadros antiguos.
Para concretar el método, tres ejemplos que me plantean con frecuencia en las reformas. En cada uno aplico el procedimiento del guía del principio del artículo: cortar la corriente, identificar el circuito, calcular la intensidad, consultar la tabla y comprobar la caída de tensión.
Un circuito de alumbrado con 10 puntos de luz LED que consumen en total 250 W. La intensidad es de aproximadamente 1,1 A (250 W dividido entre 230 V), muy por debajo de los 14,5 A que admite un cable de 1,5 mm² en tubo empotrado. La sección de 1,5 mm² con protección de 10 A cumple de sobra, y es además el mínimo reglamentario del circuito C1.
Una lavadora de 2,2 kW en un cuarto de baño a 8 metros del cuadro. La intensidad es de unos 9,6 A; el circuito C4 exige una sección mínima de 4 mm², que admite 26 A en tubo empotrado. La caída de tensión sobre ocho metros es despreciable y la protección habitual es de 20 A: aquí manda la regla de la ITC-BT-25, no el cálculo térmico.
Una placa de inducción de 7,2 kW conectada a 230 V consume hasta 31 A en plena carga. Un cable de 6 mm² admite 34 A en tubo empotrado, suficiente en teoría; en la práctica, para esta potencia compruebo siempre la caída de tensión, y si la línea supera los 20 metros, subo a 10 mm² con protección de 40 A.
Cuando el cálculo da un valor intermedio, el redondeo se hace a la sección normalizada superior. Es el caso del termo de 2 kW a 50 metros del cuadro: el cálculo por caída de tensión da unos 2,86 mm², y la sección elegida es 4 mm². El mismo termo a 15 metros se conforma con 2,5 mm²: la longitud cambia la sección, y es precisamente lo que el método rápido no ve.
El primer error es estimar la sección a ojo: dos cables con la misma funda pueden esconder conductores de secciones distintas. La sección se lee en el marcado de la funda, y solo ahí. Un calibre sobre el aislamiento exterior no da la sección del conductor.
El segundo error es elegir la sección sin tener en cuenta la longitud: el método rápido vale para tiradas cortas, pero una línea larga impone la verificación de la caída de tensión. El tercero es proteger un cable fino con un automático demasiado grande: la protección debe ser inferior o igual a la intensidad admisible del conductor en todas las condiciones de instalación.
Por último, no hay que confundir la sección del conductor con el diámetro del tubo ni con el diámetro de la funda: son magnitudes diferentes. Y cuando la instalación es antigua o el cuadro muestra incoherencias entre calibres y cables, la verificación la hace un instalador autorizado, que emite el boletín correspondiente.
Otro error corriente es reutilizar el cable de un circuito antiguo sin conocer su sección. Si el marcado ha desaparecido o es ilegible, la sección se verifica midiendo el diámetro del conductor pelado con un calibre, o se sustituye el tramo. Un cable sin marcado legible no se dimensiona a ojo, porque el aislamiento exterior no dice nada del conductor que esconde.
El dimensionado de una instalación nueva o modificada no se improvisa: en España, el proyecto y la ejecución corresponden a un instalador autorizado, que emite el boletín de la instalación eléctrica y responde ante la administración. Para una simple sustitución de un tramo de cable con la misma sección y la misma protección, un particular puede intervenir, con la corriente cortada y verificada.
La comprobación de los dos criterios del REBT se hace con el reglamento delante, y el margen entre lo que funciona y lo que quema un cable es a veces de una sola sección. Un cable subdimensionado no da ninguna señal de alarma hasta que el aislamiento empieza a degradarse. Es por eso que el guía del principio del artículo empieza por la consigna que repito en cada intervención: cortar la corriente y comprobar la ausencia de tensión antes de tocar nada.
Para los enchufes de uso general, la sección habitual es de 2,5 mm² con protección de 16 A; el cable admite hasta 20 A en tubo empotrado según la ITC-BT-19. Para la lavadora o el lavavajillas se sube a 4 mm².
El circuito de cocina y horno se hace en 6 mm² con protección de 25-32 A; una placa de 7,2 kW consume unos 31 A. Si la línea es larga, conviene comprobar la caída de tensión y subir a 10 mm².
La sección está grabada en la funda del cable, por ejemplo H07V-K 1x2,5 mm². El calibre del magnetotérmico que protege el circuito da una indicación indirecta, pero el marcado de la funda es la referencia fiable.
La ITC-BT-19 limita la caída de tensión al 3 % en los circuitos de alumbrado y al 5 % en los demás usos. Para los circuitos interiores de las viviendas, la guía del REBT fija el 3 %.
Sí: una sección superior no presenta riesgo mientras la protección siga coordinada, es decir, con un calibre inferior o igual a la intensidad admisible del cable. El coste y la dificultad de tendido son las únicas pegas.
El cobre admite más corriente que el aluminio para la misma sección y es el estándar en vivienda. El aluminio se reserva a las líneas generales y se dimensiona con su propia columna de la tabla de la ITC-BT-19.
Fuentes y referencias
Guías prácticas sobre instalaciones eléctricas, localización de averías y herramientas de oficio, verificadas según la normativa técnica de esta edición.
Requisitos para instalar un cargador de coche eléctrico en casa: ITC-BT-52, circuito dedicado, diferencial tipo A, sección de cable y potencia contratada.
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